Estoy segura de que alguna vez os ha sucedido que durante una conversación cualquiera aparece en vuestra boca el término “passivhaus” y alguien dice, “¿Passivhaus? ¿Qué es eso?” pero tan pronto empezáis a explicar someramente el concepto, aquel que preguntaba dice “¡Ah, sí, sí! Mi casa también tiene mucho aislamiento” … o “¡Ah, sí! Mi hermano se ha comprado un piso con calificación A; ya sé, ya sé”. ¿Os suena?

Reconozco que quizás es uno de los mitos más difíciles de desmontar, quizás porque no es un mito. Simplemente es una realidad a la que nos enfrentamos: mucha gente cree que aislar es lo mismo que Passivhaus, o que una calificación energética B o A equivale a Passivhaus. Y claro, está tan lejos de la realidad que sólo aquel que quiera escuchar será capaz de comprender las enormes diferencias. De ahí la dificultad: no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Está claro que reducir los 5 principios del estándar a una frase es inviable por mucha capacidad de síntesis que uno tenga. Así que, dándole vueltas a esta situación, se me ocurren varias propuestas que quizás puedan ayudar:

  • Ten un “NO” preparado. Antes de empezar a dar ninguna explicación, hazte consciente de que es posible que ese “Ah, sí” que mencionábamos más arriba aparezca, así que ten un “NO” preparado. No hace falta ser borde ni maleducado. Simplemente cuando llegue su “sí, ya sé” responde con un “No. Lo siento, pero me temo que no. Es un concepto fácil de entender, pero no es tan simple”. Probablemente, una afirmación rotunda sin ser necesariamente cortante, ponga a tu interlocutor en situación de escucha.
  • Si tu interlocutor no es un técnico o alguien a quien le interese mucho el tema, céntrate: no hables de transmitancias, de puentes térmicos….
  • Si te hablan de un buen aislamiento, recuérdales que un magnífico abrigo no te impedirá pasar frío si caminas descalzo sobre la nieve; o una túnica blanca no evitará una insolación si no cubres tu cabeza. Esto también es fácil de entender y probablemente obligue a recapacitar y escuchar.
  • Si te hablan de calificación energética A, puedes empezar reconociendo que la etiqueta es una ayuda y una indicación interesante. Explica después que el problema es que nuestra normativa es muy laxa: nos estamos conformando con un 7 en lugar de ir a por el 10. Y lo peor es que el 10 es perfectamente alcanzable; sólo tenemos que exigirlo.
  • Si ves claramente que no tiene tiempo o capacidad de escucharte en ese momento, ni lo intentes. Dale la dirección de PEP o dile que busque en internet, o que te escriba y le mandas información, o que quedáis otro día…. Pero hazlo. Mándale información; mándale un enlace con algún video divertido como el belga y la prostituta (https://www.youtube.com/watch?v=YtzdRVtPfHc&feature=youtu.be); alguna entrevista; invítale a los Passivhaus days…

 

IMPORTANTE: y si te hacen una pregunta a la que no sabes responder, o no estás seguro o te hacen dudar… NO PASA NADA. Puedes tranquilamente decir, “pues mira, eso no lo sé, pero seguro que está resuelto porque son más de 25 años de experiencia, así que me entero y te lo cuento”. Pero HAZLO.

Fuente: Plataforma de Edificación Passivhaus, www.plataforma-pep.org

 

 

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